La Estación, devoradora indomable de besos y lágrimas, esperaba como siempre intacta a la orilla de un mar de piedras, hierro y polvo. Él se encontraba quieto, observando sombras difusas con las manos escondidas entre la piel de los bolsillos. Ella pálida, dejó caer el alma a los pies de la vía. -No puedo, ven conmigo, Vete, la Vida murió en la Ciudad, ¿Recuerdas?
- ¿Algún problema caballero?
-No, disculpe, me encontré con un recuerdo...

- ¿Algún problema caballero?
-No, disculpe, me encontré con un recuerdo...

5 comentarios:
Un escenario de idas y venidas entre el pasado y el futuro. En voz alta.
por qué nos empeñamos en recordar los tipicos recuerdos que guardariamos en un baúl?, acaso no están ya guardados
en el baúl?
besitos, merche
El jueves nos vemos campeón.
sencillamente enorme
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